domingo, 24 de mayo de 2009

17 DE MAYO: LA POESIA SE QUEDA HUERFANA CON LA MUERTE DE BENEDETTI


A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero
Nos abandonan los genios.......
Nos esperan en su parnaso.......

miércoles, 6 de mayo de 2009

REGALO



Me encantaría encontrarte
otra vez tu y yo,
rectificaría
todo lo que hice mal,
te daría un abrazo
al encontrarnos,
te daría dos besos, sonreiría,
hablaria de cien cosas
que te gustan, y al final,
cuando la noche parece caer
en estas frías tierras
cuando mi garganta haga asperas
las palabras borrachas, y
mi húmeda mente no controle
los ritmos..........
entonces...........
miraría tus ojos, tus manos,
tu cuerpo,
miraría tu vista, tu tacto,
emociones.
Creería ser Cristo y, cual panes
y peces,
yo haría con mis besos, abrazos,
sonrisas,
y te haría mas mio que nunca,
sentirías mi cuerpo en el tuyo
y como un lamento, como una risa
en el despertar tranquilo, en mi cálida cama,
sabría que no te irías ya nunca,
te tendría por siempre
para siempre........

miércoles, 22 de abril de 2009


Adiós, mi niño querido. Gracias por todo lo que me diste,y gracias por cada vez que vuelvas a pensar en mí

viernes, 10 de abril de 2009

FUIMOS LO QUE FUIMOS


Porque aunque ya no me dueles,
a veces busco tu nombre en mi chistera....



Porque aun no vino el olvido,
para llevarse el ultimo de tus abrigos.....

Porque fuimos lo que fuimos...... y ya no somos nada

miércoles, 8 de abril de 2009

REFLEXION: SIN MIEDO

No tengo miedo. He decidido que no quiero tener miedo, que no voy a sentirlo. Viajo en un barco que naufraga por momentos y no me importa si cualquier buque termina de hundirlo: no me da miedo.

Nada es casualidad. Que mi barco este naufragando no es casualidad, tampoco era un proposito, al menos consciente, pero tal vez si inconscientemente. Que mi barco se este hundiendo es la conclusión de una serie de decisiones equivocadas del pasado, es una suma de errores que dan como resultado esto: un naufragio. Y no tengo miedo. No tengo miedo a que me destruyan o a destruirme, porque estoy aburrida de vivir como vivo, y porque tal vez, sin darme cuenta, he pedido a gritos a todo lo que estaba a mi alrededor que me ayudara a hundir el barco.

No me quejo. Acepto resignada las consecuencias de mis decisiones. Que el barco se hunda es solo responsabilidad mia. Solo me arrepiento de una cosa: de haber hecho hundirse conmigo a la gente que iba en mi barco, aunque se que ellos aún estan a tiempo de coger un bote salvavidas y alejarse del barco en busca de tierra firme, y se que lo lograran. Se pondrán a salvo. Pueden hacerlo.

Soy una excelente amiga, pero una pesima amante. Al contrario que Midas, yo no convierto en oro lo que toco, lo destruyo. Soy dañina. No se puede intentar ofrecer nada, cuando no hay nada para dar. Estar solo tampoco es casualidad.

Pero hoy he decidido no tener miedo, en un acto de valor o de inconsciencia he decido no temer a nada ni a nadie. Cuando el barco esta tres cuartas partes hundido es inutil intentar sacarlo a flote. Solo queda esperar que acabe de hundirse del todo, y una vez en el fondo, quizas, los peces de colores no sean tan mala compañia.

sábado, 4 de abril de 2009

ESAS MENTIRAS TUYAS

Me mientes cuando dices que me amas,
las caricias que me ofreces son fingidas,
sé que mientes cuando afirmas que me extrañas
y los besos que me das son de mentiras.

Salomón Borrasca


Quizas no se trate de ser feliz, solo de resignarse a no ser desdichado, pero no con una resignacion lastimera, sino con la resignacion que concede la razón. Perseguir la felicidad es siempre ir tras ella para no alcanzarla nunca. Quizas en el empeño de ser feliz se pierda la felicidad misma.

Perseguir un sueño...... rozarle con la yema de los dedos para despues comprobar que se tienen las manos llenas de cristales rotos, de ilusiones rotas, de castillos que cayeron del aire haciendose añicos.

Y aunque sigo sin creerte no me queda mas remedio que aceptarlo.......... Porque en contra de lo que siempre imagine, al final fui mujer en tu lecho y me senti mujer a tu lado y te senti hombre y amante y me deje encontrar porque me buscabas y no hubo muros, ni murallas, ni arrepentimientos, ni remordimientos, solo el instante pasajero en que tus ojos miraban a los mios y me decian que me querias.

Y ahora....... tu renaces de mis ruinas, de mis ilusiones robadas, de mi inocencia perdida, de mi corazon cerrado por derribo, del punto de no retorno donde quedaron mis sueños, del kilometro cero donde has dejado mi vida.

Y ahora....... yo he de resurgir de mis cenizas sabiendo que nunca jamas volvera la mujer de antes, la niña que se ilusionaba con ver el cielo azul en tus ojos, la pradera verde que me sosegaba. Y volvere mas fuerte y menos confiada y volvere con la coraza de hierro que nunca debi quitarme y volvere sola, desde mi, desde mi interior y volvere con la sonrisa pintada y las manos cerradas, el corazon vacio y tu recuerdo en mi alma.

AMOR SE LLAMA EL JUEGO

CASA EN VENTA


Escrito por cavabaja
Gracias amiga por tu colaboración en este humilde espacio


El sonido del teléfono me devolvió a la realidad, estaba semidormida en el sofá. Una sugerente voz, pronunció mi nombre al otro lado del hilo telefónico.

- Sí, soy yo – contesté con una voz somnolienta.

Mi interlocutor comenzó a hablar con voz segura y firme. Al principio pensé que seguía dormida y que estaba soñando, pero poco a poco sus palabras se iban abriendo camino en mi cerebro.

- Me gustaría que meditases lo que te he dicho – oí que me decía-. Dentro de unos días volveré a llamarte. Ha sido un placer hablar contigo, cuídate, un beso.
Me quedé algún tiempo con el auricular en la mano, no era capaz de moverme, tuve que hacer un verdadero esfuerzo de voluntad para reaccionar.

Acabo de divorciarme y mi casa está en venta... el hombre que acaba de llamarme, ha venido a verla, acompañando a unos amigos.

Me dice que nada más entrar en la casa, sintió un algo especial, como si una presencia invisible le estuviera indicando las cosas en las que se debía fijar. Como no era el interesado en comprar la casa, pudo dedicarse a mirar los detalles que iban llamando su atención: Mis fotos... me habla del color de mis ojos y de que mi mirada y mi sonrisa le dejaron fascinado; mis libros... algunos en especial le hablaron de mis gustos e ideas; mis cuadros... pintados por mí, como pudo saber cuando vio el pequeño taller que tengo en casa; un escrito... con alguno de mis poemas, “abandonado” en la mesa del ordenador; una pequeña vela blanca... que sólo fue encendida una vez y que él adivinó para que fue utilizada; una pinza plateada... que cualquier otra persona hubiera confundido con un sujetapapeles, pero que él sabe que tiene otra utilidad...

Sigue hablando y me dice que le ha fascinado todo lo que ha visto y que le atrae sobremanera mi personalidad, tan impregnada en la casa. Me dice que casi podía sentir mi presencia física en cada rincón...

Y entonces me hace una loca y a la vez tentadora propuesta... compra la casa... pero conmigo dentro. Me paga la parte de la casa que tengo que dar a mi ex marido y yo me puedo quedar a vivir en ella, con la condición de que él pueda visitarme siempre que le apetezca...

... Va a visitarme por primera vez... siguiendo sus instrucciones le espero en la habitación, sentada en la cama, tal y como él me ha ordenado que haga... vestida según sus indicaciones y con los ojos vendados... oigo abrirse la puerta, el miedo mezclado con el deseo, hacen que sienta una excitación nunca antes vivida, todo mi cuerpo vibra en espera de sensaciones que aún no conoce, pero que ha soñado muchas, muchas veces... me siento totalmente entregada a las manos y a la mente del hombre que a través de sus palabras, ha conseguido que mi voluntad le pertenezca por completo. Ardo en deseos de demostrarle mi entrega y sentir en mi cuerpo y en mi alma, la tiranía de sus deseos.

martes, 24 de marzo de 2009

PORQUE......


Porque me atas a ti, porque me haces tuya sin saberlo, porque ya no imagino mi cuerpo sin tus lazos ni mi corazón sin tus ligaduras. Porque mis manos no desean mas caricias que tus cadenas, porque mis ojos lloran cuando tu estas lejos........


Con todo mi cariño, ella sabe para quien......

viernes, 23 de enero de 2009

NO ESTAS




He vuelto a la rutina. A los horarios insalvables, al sol del cigarro, a la pandilla del parque, a las carreras para llegar tarde a todos los sitios, a las cestas de la compra, a los cestos de la ropa, al atasco de menos diez, que siempre me pilla a menos cinco, al ordenador sin tus ojos, al “¿Qué me pongo?.......... no tengo nada que ponerme”, a la cama llena de vacío porque tu no estas en ella, a la soledad de mi compañía, al libro que nunca empiezo, a desear estar en otros lugares cuando ya estas en otros lugares, al no tengo tiempo, a los teléfonos indiscretos que suenan en cualquier parte, a las mil cosas que hacer en solo un minuto, a agonizar en tus encuentros y a morirme en tus ausencias, a la espera impaciente de tu presencia, a desear que los días tengan mas horas para poder pasarlas contigo………. ¡¡ilusa!! Si tu no estás……….

domingo, 11 de enero de 2009

A LA LUNA LE HE CONTADO....

Fotografia de Cantxo

Sale cada noche por la misma ventana. Se escapa furtiva del día con su trenza en el pelo y su vestido negro, y a ratos, me gusta charlar con ella. Cuando la miro, me escucha. Cuando me mira, me habla. Se que es mi cómplice y guía. Se que sin brazos, me abraza. Se que se va a marchar cuando llega el lucero del alba. Y no me importa esperarla siempre en la misma terraza, acodada en los barrotes, mirándola embelesada.

Y le susurro al oído mil canciones, dos mil batallas y la heridas de mi corazón, que cuando ella le mira, sangra. Y le cuento mis secretos y le hablo de mi y de mis esperanzas. Y ella paciente, escucha, hasta que despierta el alba.

Y en noches como esta, la espera se hace larga, porque no llega la luna a alumbrarme con sus caras. Y yo la busco, mimosa, entre las estrellas varias porque necesito hablarla, contarla mi desesperanza………. Esta noche a la luna, la he contado mi secreto.

viernes, 2 de enero de 2009

LA EXPOSICION



Habíamos quedado en que esa tarde iría a buscarte a la salida del trabajo para ir a ver una exposición de un artista que te gustaba especialmente. Tarde un poco en decidirme que ropa ponerme, y al final opte por unos vaqueros que me gustaban mucho porque quedaban ceñidos en el muslo y luego hacían campana a partir de la rodilla, una camiseta que me acababa de comprar gris, de manga larga, que dejaba un hombro al descubierto, las botas de tacón con estampado de leopardo y la cazadora marrón. Como aún quedaba tiempo decidí ir hasta tu oficina dando un paseo, así que un poco antes de que salieras llegue a la puerta y espere.

Saliste como siempre, alegre, y eso me hizo sonreír cuando vi que te aproximabas. Llegaste a mí y me saludaste con un beso en los labios que fue correspondido por mi parte, mientras con una mano me agarrabas por la cintura. Cogidos por la cintura fuimos hacia el coche. Antes de llegar me gire hacia ti y te bese, notando como el deseo comenzaba a apoderarse de mí. Una vez dentro del coche nos volvimos a besar, con pasión, buscando nuestras bocas desesperadamente. “Deberíamos irnos”, te digo y mientras te separas de mi, la mano que tenias en mi nuca acaricia mi cara, baja por mi cuello y roza sutilmente mis pechos.

Arrancas el coche y nos ponemos en marcha. Mi mano izquierda se introduce entre el asiento y tu espalda, saco un poco la camisa del pantalón y te acaricio metiendo mi fría mano debajo de tu camisa. Noto como al contacto un escalofrió te recorre la espina dorsal. Me acerco a tu oído y te susurro algo, no recuerdo qué, cualquier cosa para que despistadamente mi lengua roce tu oreja, y noto como tu mano se posa en mi rodilla. Muevo las piernas ligeramente, abriéndolas un poco para dejarte pasar hasta el muslo, pero no lo suficiente para que puedas seguir subiendo, acaricias mi pierna y yo te doy un beso en la comisura de los labios, dejando que mi pecho roce en tu brazo. La mano que tienes sobre mi pierna lucha por abrirse camino hacia arriba y ya no puedo oponer más resistencia.

Paramos en uno de los mil semáforos que nos encontramos en el camino, camino que se me esta haciendo interminable. Entonces tú te giras, sujetas mi cabeza y me besas en la boca a la vez que mi mano baja desde tu pecho hasta tu sexo y la tuya me desabrocha el pantalón. Lo que noto no me decepciona, al contrario, hace que mi deseo aumente más, y comienzo un suave masaje por encima del pantalón a la vez que lamo tus dedos, mientras tú buscas un hueco por el colocarte entre mis piernas.

Abro los ojos y veo como el conductor del coche de nuestro lado nos mira sorprendido. Sabe perfectamente lo que estamos haciendo, pero a ninguno de los dos nos importa y seguimos. Ahora tu mano esta entre mis piernas. Desabrocho tu cremallera y mi mano se cuela dentro, encontrando lo que desea. Comenzamos a acariciarnos íntimamente el uno el otro. Yo jugueteo con tu glande, tú introduces levemente un dedo. Nuestros gemidos se mezclan en el aire.

El claxon de varios coches nos advierte de que el semáforo se ha puesto en verde, sacándonos de nuestro gozo. Retomamos el camino con la respiración agitada y el deseo brillándonos en los ojos. Nos miramos y sonreímos. Permanecemos callados hasta llegar a la exposición. Antes de bajar del coche nos recomponemos la ropa y volvemos a besarnos. El calor de nuestros cuerpos empaña los cristales.
Bajamos del coche y caminamos hacia la entrada. Nos cruzamos con algunas personas. El deseo es tan grande que pienso que hasta los demás pueden notarlo.

La sala de exposiciones es grande. Los cuadros cuelgan de las paredes invitando al visitante a verlos, pero nosotros no tenemos ojos para ellos. Disimuladamente recorremos la sala, de cuadro en cuadro, buscando un rincón apartado que sea cómplice de nuestra pasión desatada. Tan solo hay un par de personas más y el vigilante de seguridad sentado en la entrada.

En un rincón, al fondo, hay una puerta, caminamos hacia ella. Compruebo despacio, para no hacer ruido, si esta abierta. Apenas giro el agarrador la puerta se abre dando paso a una pequeña sala vacía y casi oscura. Agarro tu mano y tiro de ti hacia dentro de la habitación. No hace falta explicar nada. Nada más entrar y cerrar la puerta me empujas contra la pared y sujetándome la cara con ambas manos me besas con pasión desatada. Correspondo a tus besos del mismo modo mientras me quito la cazadora. Tú te separas de mí y te quitas la tuya, para volver a pegarte a mi cuerpo con urgencia. Sabemos que no tenemos mucho tiempo. Pueden descubrirnos y eso hace más excitante aún la situación. Tan pegados como estamos noto tu sexo grande y caliente en mi vientre. Comienzas a acariciarme los pechos por encima del jersey, pero enseguida introduces tus manos debajo, liberándolos del sujetador y acariciando directamente mi piel. El contacto con tus manos hace que mi cuerpo grite. Te deseo tanto………. que ya no puedo controlar mis manos. Desabrocho tu pantalón y libero tu sexo de él. Tú desabrochas el mío y metes la mano. Nuestras manos se mueven al mismo ritmo. Con la que me queda libre te bajo el pantalón y el bóxer y luego la coloco en tu glúteo, apretándote contra mi. Sacas tu mano y me quitas el pantalón y la braguita. Al agacharte para hacerlo tus labios rozan ligeramente el comienzo de mi sexo. No puedo ahogar el gemido aun a sabiendas de que nos pueden descubrir. Te incorporas de nuevo, sin dejar de besarme me agarras por la cintura y me subes un poco, yo rodeo tu cintura con mis piernas. Noto tu sexo caliente cerca del mío. Me pegas más a la pared y con un movimiento rápido te introduces dentro de mí. Gemimos a la vez, casi susurrando. Tengo que morderme los labios para no gritar, y comienzas a moverte. Cada movimiento, cada embestida tuya es una ola de placer que va subiendo desde mi vientre hasta mi pecho. Me agarro a tus hombros con fuerza. Flexionas las rodillas y dejas que me resbale por la pared hasta que quedamos sentados. Ahora soy yo la que se mueve. Mis caderas se agitan sobre ti mientras te agarro el pelo y tú vuelves a acariciarme el pecho por debajo de la camiseta. Cabalgo sobre ti cada vez más deprisa. Me coges por la cintura para hacer más presión. Nos miramos a los ojos y solo vemos pasión. Yo no puedo ya más que zambullirme en el mar de tu mirada. Notamos como el momento de la explosión se aproxima y aceleramos la marcha en un galope infernal que nos llevara hacia el séptimo cielo. El placer es cada vez más grande y continuo. Nos besamos para ahogar nuestros gemidos. Y por fin estallamos, primero tu, luego yo.

Nos quedamos un momento abrazados notando aún las sensaciones del orgasmo y volvimos a besarnos.

Como podemos nos levantamos, nos vestimos y salimos de la sala intentando que nadie nos vea. Salimos de la exposición sin verla y en ya en la calle, abrazados, comenzamos a reírnos a carcajadas como dos colegiales que acaban de hacer una travesura.

martes, 30 de diciembre de 2008

SILENCIO CORAZON


Silencio, guarda silencio corazón. No latas, no gimas, no grites. Calla, enmudece. Cierra las puertas, atraviesa los travesaños, echa cerrojos y colocan candados a las cadenas que las envuelven. No hables, no sientas, no pronuncies en tu latir el sonido de su nombre.

Cierra los ojos corazón, no llores. Aprieta fuerte los dientes y sigue tu caminar sin mirar atrás sin pensar en lo que fue o lo que pudo ser, Avanza en tu sendero mirando al frente, aunque la luz del sol te ciegue.

Se valiente, corazón, atraviesa los bosques espesos entre la noche sin temor a los fantasmas. Pelea, corazón, con todas las fuerzas que te queden y no te rindas nunca,

Calla, pelea, lucha, no temas el pasado ni el porvenir, muerdote los labios, corazón, hasta que sangren si es necesario, aprieta los puños y avanza, pero deja de sentir, deja de sufrir. Corazón, deja de amar.

martes, 16 de diciembre de 2008

LUNARIO I



Quedan lunas para amarte al borde del acantilado…….

Escuchando como rompen las olas contra mi corazón, envuelto en su espuma blanca, mirando el horizonte, sin timón ni timonel porque me abandonaron tus ojos y ya solo me queda el resplandor de la luna que guíe mi camino. Mirando al vacío de las rocas que me invitan a saltar, que me invitan a quedarme colgada de tus recuerdos.

Quedan lunas para beber la lluvia de estos cristales...

La lluvia de una tarde de abril donde mi esperanza desespera porque hace tiempo que no te encuentra y sabe que no te va a encontrar. La lluvia que cae por mis mejillas pegadas al cristal de la ventana desde la que contemplo el plomizo cielo que me atenaza el alma.


Y lunas de noches nacidas para añorarte...

De esas noches que te espero y tú no llegas, como esta. De esas noches en las que solo tu foto me acompaña, en las que miro al cielo y no te veo, en las que desespera mi esperanza

¿DESPEDIDA Y CIERRE?

Todo tiene un principio y un final. A veces el final llega precipitadamente, sin esperarlo, sin avisar…. Quizás no el momento mas adecuado, pero sin duda en el que tiene que llegar. No creo en casualidades, si en causalidades, en que todo pasa por algo, en que nada sucede por azar.

A veces me sorprendo a mi misma, me sorprende mi manera de sentir las cosas, o más bien de no sentirlas en el momento, pero después, cuando suceden siento un gran alivio o un terrible dolor, entonces es donde me doy cuenta de lo que realmente me importaba, aunque en el momento no supiera verlo.

La vida se me escapa a borbotones, se me escurre entre los dedos, soy consciente y no hago nada por evitarlo. En realidad no se que tengo que hacer para evitarlo. Me ilusionan pequeñas cosas, y pequeñas cosas me causan también una terrible decepción. Me entusiasmo con el nacimiento de una flor, pero si la flor se marchita, ya no quiero volver a ver más flores. Pienso muchas veces que mi tolerancia a la frustración es cero, otras creo que tengo una gran capacidad de sufrimiento y que me amoldo fácilmente a las cosas… La mayor parte del tiempo, estoy hecha un lío.

Quien me rompe, también me recompone. Lo que me da la vida, me roba el alma. Quizás no sea tan malo viajar por la vida solo con arena y fe en los bolsillos. Arena de cada lugar al que he ido, de cada sitio que he visitado, de la gente que he conocido. Fe para saber que puedo llegar donde quiera y conseguir lo que me proponga, para creer sin ver.

Me gusta este blog, me gusta mucho, y dice mucho. Quizás el visitante que entre por primera vez, o quien sea asiduo, pero no me conozca, no vera mas que palabras e imágenes sobre fondo negro, pero este blog cuenta una historia, mi historia. En este blog se han dicho muchas cosas, se han clavado muchas espinas, se han deshojado muchas rosas. Ha sido el recipiente que ha contenido muchas de mis lágrimas, y también alguna que otra sonrisa. Ha contado también la historia de otras personas, de personas que han sido y son muy importantes para mí, tsusima, Extremoduro, Sayyid …. cada cual a su modo, cada uno con su motivo.

Aunque empecé escribiendo esto porque tenia la intención de cerrar el blog, ahora me doy cuenta de que no puedo hacerlo, porque no es mi blog, es nuestro blog, y porque repasándole me doy cuenta de cómo he ido evolucionando en mi vida en muy pocos meses. De cómo empecé en esta empresa sola, de cómo mis amigos me apoyaron, y de cómo ahora comparto el blog con ellos. Me gusta este blog, me gusta mucho, y como todas las cosas que me gustan, no voy a renunciar a él.

EL REENCUENTRO



Hacia tiempo que no nos veíamos, años, bastantes años, y habíamos vuelto a coincidir de una manera casual no hacia tanto. Volvernos a encontrar después de los años supuso una agradable sorpresa para ambos. El tiempo había pasado y eso se notaba en nuestros rostros y también en nuestras almas.

- Quedemos un día – me dijo – y rememoremos el pasado. Brindemos por el. Nos lo merecemos.
- Puede ser – conteste recordando aquellos momentos que habíamos pasado juntos.

No puedo decir que esa etapa fuera la más feliz de mi vida, pero tampoco fue una de las más duras. Hubo de todo. Penas y alegrías, momentos de felicidad y de tristeza. Confianzas y traiciones. De todo.

Intercambiamos nuestros números de teléfono para seguir en contacto. Yo no estaba segura de querer volver a verle, pero tampoco lo estaba de no querer hacerlo. Deje que pasara el tiempo, sin tomar ninguna decisión al respecto. Al principio, los primeros días, miraba los números de su teléfono apuntados en un papel y no sabia que hacer. Después el tiempo volvió a pasar y yo olvide ese papel en el fondo de algún bolso y lo olvide a él como ya había hecho antes.

Transcurrieron un par de meses, tres quizás. El suave invierno dio paso a una primavera lluviosa y fría que no invitaba al disfrute propio de esa época del año. Una de esas tardes de lluvia yo estaba en casa, mirando por la ventana, con la mirada perdida y la mente volando hacia cualquier sitio que me hiciera escapar por unos momentos de mi vida. El sonido de la lluvia era tranquilizador.

La música del móvil me saco de mi estado de ensoñación. Lo descolgué sin mirar siquiera quien me llamaba.

- ¿Si? ¿Dígame? – conteste caminando de nuevo hacia la ventana.
- Hola – Una voz de hombre, profunda y dulce, me saludaba al otro lado
- Hola – Ya había identificado a mi interlocutor. Seguí mirando por la ventana
- ¿Estas ocupada?

Callé por unos instantes ¿estaba ocupada? Miraba como caía la lluvia, era una ocupación, pero él no se refería a eso

- No – dije al fin
- Pensé…. – dudo un momento – Pensé que tal vez te apetecería….. – volvió a dudar – bueno, que me gustaría que nos viéramos.
- Está bien – le dije - ¿te parece bien este fin de semana?
- Si – note su voz más relajada que antes - ¿vienes o prefieres que vaya?
- No, prefiero ir yo, así salgo de aquí –
- ¿Cuándo vienes entonces? - preguntó
- El viernes por la tarde ¿te parece bien? Podríamos quedar el sábado para comer si quieres – Mi cabeza había planificado todo eso en décimas de segundo
- ¿Para que esperar al sábado? Podemos quedar el viernes, yo salgo de trabajar a las cinco y media ¿te parece que quedemos a las seis o seis y media en algún lugar?
- Esta bien – respondí – Dime donde
- Hay un pub, es un sitio tranquilo, donde preparan unos cafés estupendos. ¿Sabes donde esta la Puerta de Zamora? –
- No – dije – pero dame la dirección y ya lo buscaré –

Anote la dirección del pub y nos despedimos quedando en encontrarnos ese mismo viernes.

Cuando salí de trabajar ese viernes pase por casa, comí, prepare una pequeña maleta con algunas cosas, no demasiadas, solo iba a estar dos días, me monte en el coche y me encamine a Salamanca. Recorrí el trayecto con tranquilidad, acompañada por la música que emergía del casete del coche, Salamanca estaba tan solo a una hora y poco de camino de mi ciudad.

Llegue y busqué la calle donde se encontraba el pub en el que habíamos quedado. No tuve mucha dificultad, me resulto más difícil encontrar aparcamiento, pero una vez conseguido, baje del coche y me encamine al lugar de encuentro.

Abrí la puerta y mire en el interior. Me quite las gafas de sol. Le vi al fondo del local, sentado en una mesa un poco apartada. Me hizo una seña y me dirigí hacia él. Se levanto y nos saludamos dándonos dos besos en las mejillas. Acerco una silla a su lado y me invito a sentarme. El camarero se acerco a nuestra mesa. Le pregunte que estaba tomando y pedí lo mismo, guiada por su recomendación, un capuccino. Nos miramos, nos sonreímos y comenzamos una charla intrascendente sobre mi viaje y el tiempo en lo que el camarero llegaba con mi café.

Notaba una sensación extraña, una mezcla de sentimientos, cada vez que le miraba. De repente, al verle, al notarle tan cerca, me había puesto nerviosa ¿por qué? Intente controlarlo, o al menos disimularlo, para evitar que él lo notase. Le miraba mientras hablaba. Miraba sus ojos, su boca, sus manos….. El camarero llegó con mi café. Me alivio tener algo en lo que centrar mi atención además de en él. Comencé a moverle con la cucharilla, lo tome entre las manos, lo acerqué a mi boca y bebí un pequeño sorbo para tantear su temperatura. Volví a dejar la taza sobre el plato a la vez que note uno de sus dedos en mi nariz. Lo mire sorprendida a tiempo de ver como se introducía el dedo en la boca y lo lamía.

- Se te había quedado un poco de crema en la nariz – me dijo taladrándome con su mirada

Note como un escalofrió recorría mi espalda. Montones de imágenes del pasado se agolparon en mi mente. Tal vez no hubiera cambiado tanto, a pesar de haber entrado en una madurez que lo hacia muy atractivo. Moví las manos encima de la mesa, distraídamente, provocando un roce fortuito con la suyas. Seguía mirándome, ahora sonreía divertido.

- Estas preciosa – dijo rompiendo el silencio – parece que no ha pasado el tiempo por ti. Estas igual que hace diez años.
- Hace diez años yo era demasiado joven e inexperta – respondí
- Hace diez años las cosas no habrían podido ser de otro modo. Pero sigo diciendo que estas preciosa – Y acerco una mano a mi cuello acariciándolo suavemente.

Le mire directamente a los ojos y vi fuego en ellos, destellos de chispas que salían de sus pupilas. Conocía esa mirada, la había visto muchas veces ya, sabía lo que venia después. Se levanto de la silla mirándome fijamente, y sin apartar sus ojos de mí se dirigió hacia los baños. Entendí perfectamente lo que quería, pero ¿Qué quería yo? Había llegado hasta allí sin querer pensar en las consecuencias de nuestro encuentro, sin querer plantearme nada, sin pensar demasiado en el pasado ni tener en cuenta el presente.

El había desaparecido por el pasillo que conducía a los servicios y yo no me había movido de la mesa. El esperaba que lo siguiera, me lo habían dicho sus ojos. Una mezcla de sensaciones se apodero de mi: nervios, miedo, deseo………. ¿Deseo? Volví a notar en mi cuerpo sensaciones que hacia mucho no sentía. Deseo, esa clase de deseo que te hace perder la cabeza en brazos de un hombre, que te vuelve loca, que te domina hasta la extenuación.

Me levante de la mesa y seguí sus pasos. No sabia exactamente donde se había metido. Probé primero con el baño de caballeros. Abrí la puerta despacio y me asome. No vi a nadie. Antes de que pudiera darme cuenta una mano me agarró por el brazo y tiro de mí hacia dentro del baño. De pronto me encontré frente a frente con él, que me agarraba con un brazo por la cintura, mientras que con la otra mano cerraba bruscamente la puerta y la aseguraba con el cerrojo. Nuestras bocas estaban muy cerca. Me besó y empezó a empujarme hasta que mi espalda topo con la pared. Se apretó fuertemente contra mi y me susurro al oído “Ya no tienes escapatoria” No la quería, no quería escapar después de haber sentido de nuevo sus besos.

Comenzó a recorrer mi cuerpo con sus manos por encima de mi ropa a la vez que me besaba, no daba tregua, parecía que todo era poco para sus manos. Yo me agarraba a su espalda y me dejaba hacer. Note sus manos en mis pechos, apretándolos, su boca bajando por mi cuello, lamiendo mi oreja. Apoye mi cabeza contra la pared, arqueando la espalda, ofreciéndole el cuello que el besaba con una desatada pasión mientras sus manos seguían recorriendo centímetro a centímetro mi cuerpo. Nos estábamos convirtiendo en dos animales sexuales, dos fieras enjauladas en el deseo. Su boca se acerco a mi oreja y me susurro, con una suavidad que contrastaba con la dureza de sus palabras “voy a follarte”. La seguridad que el delataba y sus palabras hicieron que me excitara aun mas.

Se separo un poco de mi y me abrió la blusa arrancando todos los botones del tirón, me subió el sujetador y comenzó a besarme los pechos con ansia mientras sus manos subían y bajaban por mis muslos y se detenían entre mis piernas. Apenas podía ahogar los jadeos que sus caricias me producían. Comencé a desabrocharle la camisa y los pantalones. El tiempo había sido muy generoso con su cuerpo. Si antes era atractivo ahora era tremendamente deseable. Introduje una mano dentro de su pantalón y comencé a acariciar su sexo que ya estaba duro, grande y poderoso.

- Mmmmmmmm Pensé que no lo ibas a hacer nunca – me dijo mirándome directamente a los ojos e introduciendo una de sus manos dentro de mi pantalón.

No podía hablar, no era capaz de pronunciar palabra. La cabeza me daba vueltas. Nos mirábamos directamente a los ojos mientras nuestras manos recorrían el sexo del otro y jadeábamos.

- Chúpamela – casi me ordeno

Y yo obedecí sin rechistar. Se coloco de espaldas a la pared se apoyo en ella y yo me arrodille ante él introduciéndome todo su sexo en la boca, saboreándolo, lamiendo con mi lengua todo el tronco, mordisqueando. Oía sus jadeos cada vez más fuertes y rápidos y mis labios se aceleraban sobre su sexo, apretándolo, lamiendo la punta con la lengua, succionando. Estaba a punto de llegar al orgasmo, conocía perfectamente sus jadeos y sus espasmos. El tiempo no es capaz de borrar ciertas huellas. Arremetí con más fuerza con mi boca hasta que note como un liquido viscoso y salado caía en mi lengua y a la vez que su cuerpo se contraía y se relajaba ante los espasmos del placer

Cerró los ojos respirando profundamente, agotada aun por lo que acababa de suceder. Limpie su sexo con mi boca, con mi lengua, impresionada porque su sexo no había perdido ni un ápice de su erección. Me incorpore hasta que estuve frente a él de nuevo. En ese momento el pareció volver a la realidad bruscamente. Me agarro por los hombros, me giro y me pego a la pared bajándome el pantalón. Su mano se hundió entre mis piernas, introduciendo un dedo en mi cavidad que comenzó a mover con fuerza. Yo me dejaba ir entre sus manos, respirando con fuerza, intentando contener jadeos y gemidos. Paro de pronto y se agacho a quitarme el pantalón. Saque los pies de los zapatos como pude para poder deshacerme del pantalón cuanto antes. Me tomo por debajo de los brazos, y me elevo un poco. Mis piernas se cruzaron en su cintura. Nuestros sexos quedaron juntos, rozándose. En esa posición avanzo hasta el lavabo. Allí me coloco sobre el borde, abrió mas mis piernas y empezó a masajearme el clítoris. Yo notaba su pene muy cerca de mi sexo. Sentía como mi cuerpo se hacia agua, empapando mi vagina. Se acerco a mi oreja y me dijo:

- Pídemelo. Pídeme lo que deseas –
- Follame – fue todo lo que mi boca pudo articular

Agarro su sexo, le coloco en la entrada de mi cueva y de un empujón firme y preciso me penetro de golpe. Sus embestidas eran fuertes. Yo apoyaba las manos a los lados del lavabo intentando no ser vencida por los envites de su cuerpo mientras sentía oleadas de placer que recorrían todo mi cuerpo. No podíamos ahogar nuestros gritos, nuestros gemidos.

Alguien comenzó a aporrear la puerta, pero eso no hizo sino excitarnos aún más. Sus movimientos contra mi aumentaban de fuerza y de velocidad. Yo estaba la borde de la locura. Notaba como llegaba el orgasmo, como mi vientre se contraria, los músculos se tensaban y todo mi cuerpo estallaba en un hondo suspiro. Nos corrimos juntos y nos quedamos unos minutos apoyados uno en otro descansando.

Los golpes en la puerta habían cesado. Se salio de mi y comenzamos a recomponernos la ropa. Busque los pantalones y el tanga, me lo puse, ajuste el sujetador en su sitio. Me coloque la camisa y al ir a abrocharla comprobé que todos los botones estaban arrancados. Decidí atármela a la cintura como pude, intentando cruzarla un poco, pero no dio mucho resultado. Javier se asomo a la puerta y me hizo un gesto para que saliera. Crucé las brazos sobre el pecho y salí caminando tranquila por el pasillo hasta la mesa. Al pasar junto a la barra no me atreví a mirar al camarero, volví a la mesa y sin cambiar la postura me senté y me recosté sobre los brazos. El café se había quedado frío, pero aún así le di un sorbo. Al poco tiempo llego Javier y se sentó en su silla.

- No puedo estar así – le dije señalando mi camisa.
- Es lógico, vamos a mi casa – contesto

Antes de levantarnos de la mesa me cogio de la barbilla y dándome un profundo beso me dijo:

- Siempre me encanto hacer el amor contigo –

Cuando dejo de besarme le dije:

- Tu y yo nunca hemos hecho el amor -

sábado, 13 de diciembre de 2008

HABLAR CONTIGO


Para Txuru, porque no, pero mejor si.
Y porque si te alejas, yo me pierdo


Hablando anoche contigo
me desnude de patrañas
me quite de encima kilos
de miserias, de mentiras y legañas

¿La Conversación? No importa
¿De que hablamos? ¡Qué más da!
Solo importa que no corta
las palabras el viento del azar

Que nada se dice porque si
que todo lleva una enseñanza
y que cada cual en su panza
lleva el enigma de su vivir

Que tu no eres Dios
ni yo un cadáver.
Que yo no soy Venus
ni tu un decrépito.
Que somos uno a uno
dos insconscientes,
irresponsables, rebeldes,
croupier y medio.

Que la vida nos engancha,
nos desmorona, nos arrebata.
Que si no sentimos morimos,
que si morimos, lengua de gata.

Que nos lamemos las heridas,
que exhibimos los ultrajes,
que abrimos en canal un cuerpo
de un corazón que ya late.

Que en esta peli no hay NODO,
que en este serial no hay huerfanos.
Que te quiero, que me quieres
y esta por encima de todo.

martes, 2 de diciembre de 2008

SOMETIDA A SUS DESEOS


Llegue a su casa a la hora convenida, vestida como El me había indicado, con un vestido negro por debajo de las rodillas y amplio escote en V, medias negras con liguero y zapatos de tacón negros también. "Nada de ropa interior", el pelo recogido en un moño sujeto por una aguja y ligeramente maquillada.

A mi Señor le gustaba que fuera Su puta, pero solo para El, en nuestra intimidad; en la calle, le encantaba ver una dama. Le excitaba esa dualidad en mí: Su puta, la dama para los demás, Su sumisa, la rebelde ante el mundo.

Llame a la puerta y El me abrió con su eterna sonrisa. Me gustaba mucho mi Amo, con esa madurez tan exquisita, su sentido del humor, su rigidez, el dominio que ejercía sobre mí con tanta suavidad… Entre en la casa y espere que me indicara que hacer. Nada mas cerrar la puerta me hizo girarme sobre mi misma para observar que sus órdenes habían sido cumplidas a rajatabla "Levántate el vestido" me ordeno, y colocándose detrás de mí introdujo su mano entre mis piernas. Pudo ver que no llevaba ropa interior alguna, y pudo sentir mi excitación cuando dos de sus dedos se colaron en mi interior sin ninguna dificultad. "Bien, perrita, adelante" me dijo

Camine tras El, esperando que me guiara hacia donde quisiera. Fue hacia el equipo de música y puso una música suave, se sirvió una copa y mientras se sentaba en el sillón me dijo "Enséñame lo que sabes hacer"

Sabía lo que quiera, así que empecé a moverme, a contonearme suavemente al compás de la música, mientras me acariciaba por encima de la ropa. El me miraba complacido desde el sofá, y yo solo esperaba un gesto suyo que me indicara que debía quitarme el vestido. Cuando el gesto llego, comencé a desabrocharme la cremallera del vestido, de espaldas a El, despacio dejando caer las hombreras desde mis hombros, acariciando mimosas mis brazos. Entonces me gire para que mi Señor pudiera contemplar mis pechos, con los pezones duros por la excitación.

El vestido descendió suavemente por mis caderas, llegando a mis pies, dejando al descubierto mi sexo, me gire, abrí las piernas e incline mi cuerpo hacia adelante. Sabía que a mi Señor le gustaba ver mi coño en todo en todo su esplendor y contemplar mis nalgas. Sentí Sus pasos a mi espalda note como se acercaba hacia mi y posaba sus manos en mi culo, acariciándole. Sabía como acariciar, sin duda, con sus manos suaves, tocando puntos estratégicos del cuerpo. Sin esperarlo un azote golpeo mi trasero, lo que me hizo soltar un pequeño grito y dar un respingo, a ese azote le siguió otro, y después otro, y otro mas… notaba mi carne arder e imaginaba como mi piel se volvía cada vez mas rosada.

En uno de sus azotes su mano se coló entre mis piernas y comenzó a acariciarme, ligeramente al principio, hasta que sus dedos se colaron entre mis labios buscando mi clítoris. Yo comencé a gemir de placer ante esas caricias invasoras, mientras notaba como mi humedad se hacia cada vez mas grande. El placer que me invadía era infinito, pero de pronto mi Señor paro y comenzó una nueva tanda de azotes. Sus manos suaves se convertían en látigos sin piedad cuando me golpeaba. El dolor y la excitación se mezclaban llenándome de sensaciones. De pronto sentí como mientras con una mano me daba azotes, con la otra me penetraba. Note sus dedos dentro de mi, primero uno, después dos. A la vez que me azotaba me estaba follando con los dedos sin piedad. Las lagrimas se me escapaban a la vez que los gemidos, me costaba mantenerme en pie y no dejaba de agitar las caderas me iba a correr entres sus azotes y su mano pero El volvió a parar, diciéndome: "Cuando yo lo diga, putita, cuando yo lo diga", y dejándome sumida en la desesperación y el deseo.

Me cogio suavemente del pelo, e incorporándome, me beso con dulzura las mejillas bebiéndose mis lagrimas y apretando mis pezones. Contrastaba tanto la suavidad de sus labios con la dureza de sus manos… Mi sexo palpitaba, mi trasero estaba dolorido y yo solo le deseaba a El, deseaba sus ordenes, someterme a sus deseos, ser usada a su antojo.

Me llevo hacia el sillón y me ordeno ponerme de rodillas frente a El. No hacia falta más. Desabroche sus pantalones y saque su sexo duro de su prisión, liberándolo para encarcelarlo seguidamente en mi boca. Comencé a lamer aquella fruta que tanto me gustaba, golosa, disfrutando de ella, por los gemidos de mi Señor note como El también disfrutaba. Me dejo jugar con ella, metiéndola y sacándola de mi boca, acariciando el glande con mi lengua, succionándola ligera y rápidamente, lamiendo el tronco y acariciándole los testículos. Cuando El considero que era suficiente, agarro mi cabeza, la atrajo hacia si y comenzó a mover las caderas, follandome la boca. Me resultaba difícil respirar, tuve que contener alguna arcada, pero le oía gemir y eso me producía tal placer que era capaz de soportarlo todo. Me derramaba entre mis piernas, totalmente empapada, sintiendo latir mi sexo, tentada de acariciarme. Note como El se corría en mi boca y concentre todos mis sentidos en recoger su néctar, en no desperdiciar ni una sola gota, en beberlo todo. Era su esencia y me la estaba regalando, yo la recogía emocionada y agradecida, mirándole a los ojos. Cuando acabo, limpie su sexo con mi lengua, dejándole reluciente, sin macula.

“Te has portado muy bien, me dijo, mereces un premio” y llevándome hacia el dormitorio me indico que me tumbara en la cama boca arriba, con las piernas separadas. Ato mis muñecas y mis tobillos a los hierros de la cama y empezó a acariciarme. Suaves caricias por todo el cuerpo que me hacían vibrar como un instrumento a su merced. De nuevo su mano en mi coño, arrancándome gemidos de placer, haciendo que retorciera las caderas. Me mordía los pezones a la vez que me acariciaba el clítoris y casi a punto del alcanzar el orgasmo paraba con una sonrisa maliciosa en la boca. Saco un vibrador de un cajón y comenzó a jugar con el entre mis piernas hasta que le fue introduciendo poco a poco en mi interior "no puedes correrte" yo me mordía los labios intentaba pensar en otra cosa, pero no podía, su presencia allí no me dejaba pensar mas que en El mis sentidos estaban puestos en El vi como se desnudaba y como me desataba. Saco el vibrador de dentro de mi y me ordeno colocarme a cuatro patas sobre la cama, mi Señor se coloco detrás de mi y comenzó a introducir su sexo en el mío despacio, muy despacio para sacarlo después y acariciarme con el entre los labios hasta el clítoris mis caderas le buscaban ávidas de el y El me regalaba, caricia tras caricia, oleadas de placer “no te corras”, me decía y yo ya casi era incapaz de contenerme. Estaba tan frenética notando como su capullo acariciaba mi clítoris, que sin poder remediarlo le suplique que me follara, que la metiera entera dentro de mí. Antes de introducirse dentro de mi, volvió a darme unos azotes, y tras ello, con un moviendo rápido, metió toda su polla en mi coño, yo me agarre con fuerza a las sabanas. mis caderas se agitaban sobre su sexo frenéticas hacia verdaderos esfuerzos por no correrme mientras El entraba y salía de mi a su antojo poseyéndome, sabiéndome suya y yo me entregaba cada vez mas a El, al placer que me estaba dando al regalo de sentirle dentro de mi. “Me voy a correr” fueron sus palabras “correte conmigo putita mía, correte para mi, dame lo que me pertenece, regálame tu orgasmo y yo te daré todo lo que tengo para ti, para el coñito hambriento de mi putita" esa palabras fueron como un resorte para mi. Me abandone al orgasmo, a los espasmos de mi cuerpo jadeante, notando a la vez el orgasmo de Mi Señor dentro de mí, estallando en un gran grito de placer…..

“¿Te has corrido bien, mi preciosa zorrita?”

lunes, 1 de diciembre de 2008

1 DE DICIEMBRE: DIA MUNDIAL DEL SIDA


TU ACTITUD MARCA LA DIFERENCIA