miércoles, 27 de abril de 2011

TODO Y NADA


Preguntas como me siento, te miro a los ojos y sonrio. Cada vez que te veo mi corazon sonrie, mi alma se excita y mi cuerpo se agita. No puedo sentirme mas que feliz. Feliz de estar a Tu lado, de ser Tuya, de que seas Mio. Y todo es nuevo para mi de pronto y no me reconozco pero me gusta la parte que voy descubriendo. Cuando estoy contigo el tiempo vuela, cuando no estas........ se para y se hace eterno y solo se echarte de menos y saborear lo vivido junto a Ti esperando el porvenir que seguro llegara para estar otra vez a Tu lado.

¿Como me siento? Me siento Tuya y las veinte mariposas de mi estomago no paran de revolotear en él y es tan indescriptible lo que me haces sentir....... Tuya.......... como nunca me habia sentido de nadie, como jamas crei que me sintiera..... Tuya....... rendida ante Ti y orgullosa de estarlo y de ser lo que soy: Tuya.

¿Que esperas? me dices....... lo espero todo y nada. Todo lo que nos haga felices y nada que nos haga sufrir. Espero de tus labios la sonrisa, de tus ojos la complacencia, de tus manos la caricia y de tu corazon la pertenencia. Espero lo que deseas para poder complacerte. Y te espero a Ti, siempre, porque desde que Tu estás yo doy por bueno el pasado, las amarguras, la espera y por fin comprendo que todo tenia un sentido, que habia que recorrer el camino para llegar hasta Ti y una vez contigo, empezar nuestro camino juntos.

¿Que espero y que siento? Te espero a Ti...... Te siento a Ti.


A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.

Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

A Trabajos Forzados. Antonio Gala

viernes, 10 de diciembre de 2010

VIVIR DESPEINADA

(Texto de Mafalda)
Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… El mundo está loco.. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible…
Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado…
Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.
Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria…
Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser!
Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que debo ser.
Por eso mi recomendación a todas las mujeres:Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Haz el amor, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta,y sobre todo, deja que la vida te despeine!!!!Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.
SUERTE Y QUE DISFRUTES...

lunes, 6 de diciembre de 2010

SI NO PUEDES......

Si no puedes deslumbrar con brillantez, desconcierta con gilipolleces.

(Me ha encantado la frase y no he podido resistirme a ponerla en el blog)

viernes, 8 de octubre de 2010

TANTO TIEMPO

Desde junio hasta hoy han pasado cuatro meses en los que me vida, tanto a nivel personal como a nivel laboral, ha dado un giro bastante importante y eso es lo que ha motivado el abandono del blog: la falta de tiempo.
Quiero agradecer a todos los que seguis entrando que volvais fielmente a este pequeño rincon de mi vida y tambien pediros disculpas por haberos tenido tan abandonados. Me gustaria poder comprometerme a escribir con mas asiduidad y saber que el compromiso es viable, pero lo cierto es que en este momento no lo tengo tan claro, asi que creo que es mejor no hacer promesas que no se van a poder despues cumplir. De todos modos si me puedo comprometer a subir alguna que otra cosilla de vez en cuando, pero sin un ritmo marcado y concreto.
He pensado incluso cerrar el blog, pero la verdad es que me da mucha pena. Este blog contiene una parte importante de mi, un tiempo de mi vida que aunque en algunos casos fue doloroso, no deja de formar parte de mi, de mi historia, de mi pasado y de mi presente, porque al fin y al cabo hoy somos el producto de todo lo que vivimos ayer. En él hay relatos que esconden detras a personas que de un modo u otro han sido claves en mi vida y pienso que eso se merece un respeto infinito. El ciberespacio parece un lugar propicio para pasar de puntillas por la vida de los demás, pero yo me resisto a que eso me pase a mi: ni quiero pasar de puntillas por la vida de nadie ni quiero que nadie pase de puntillas por la mia, por eso la gente que se esconde detras de los relatos del blog son importantes para mi de una u otra forma, los que solo conoci en el ciberespacio y a los que ademas conoci personalmente y algunos de ellos se incorporaron a mi vida de una manera definitiva.
Aunque ahora no tengo tiempo y a veces le robo minutos al reloj me gusta pasar por aqui de vez en cuando y mirar desde detras de la puerta todos los que habeis rondando. Seguiremos, cuando podamos, pero aqui estaremos, porque al final se que merece la pena.
Un beso muy fuerte a todos y todas las que por aqui pasais. ¡¡Estais en vuestra casa!!

lunes, 21 de junio de 2010

RATON DE BIBLIOTECA III


El autobús se detuvo y Adolfo tomándome de la mano me saco fuera de él. Sin soltarme caminamos algunos metros en silencio, hasta que ya no pude más y le pregunte “¿Dónde vamos?” “A mi casa” De pronto se paró, me soltó la mano, se coloco frente a mí y tomándome del cuello acerco mi cara a la suya para besarme. Fue un beso dulce, tranquilo al que yo correspondí sin dudarlo, aceptando así sus condiciones no escritas.

Sin soltar mi mano abrió la puerta de su piso dejándome entrar primero y cerrando la puerta tras de si me tomo por la cintura girándome hacia él. Cogio mi bolso y mis libros y los dejo en el suelo del pasillo. Se acerco a mí y mientras me besaba sus manos hábiles me despojaron de la braguita. Me condujo al salón y al entrar vi al chico del coche rojo que a veces iba a buscarle a la facultad sentado en el sofá. “Mira a quien he traído” dijo Adolfo. El chico del coche se irguió un poco en el sofá y sonriendo me miro de arriba abajo desnudándome con la mirada. Adolfo se encamino al sofá y se sentó a su lado mientras yo me quedaba de pie en medio del salón, sorprendida por la situación. De pronto recordé el beso de la calle. Había aceptado las reglas de un juego que no sabia de que iba y ahora intuía que no iba a tener más remedio que seguirlas. “El es Jaime, mi compañero de piso y amigo, pero no mi novio” dijo guiñándome un ojo. “Me alegro de conocerte” dijo Jaime “Encantada” conteste, sin saber a ciencia cierta si de verdad lo estaba o no.

“Bien, nena, tu has tenido tu parte en el autobús, ahora nosotros queremos la nuestra” dijo Adolfo mientras Jaime se levantaba y caminaba hacia mi. “¿Nosotros?” pensé. Sin darme casi tiempo a reaccionar, Jaime me cogió por la cintura y me empujo hasta el sofá enfrente de donde estaba Adolfo, que a estas alturas se había desabrochado el pantalón y sostenía en su mano una verga dura y brillante que apuntaba enhiesta hacia mi. Jaime hizo que me arrodillara frente a Adolfo y este dirigió su sexo hacia mi boca. Jaime empujo mi cabeza hacia ella y un instante me encontré con ella en la boca. Comencé a succionar despacio sobre ella, con miedo, mientras Adolfo presionaba mi cabeza contra ella y Jaime comenzaba a levantarme el vestido. Se colocó entre mis piernas, a mi espalda y empezó a acariciar mis nalgas con suavidad bajando las manos hasta los muslos y volviéndolas a subir repetidas veces. Esas suaves caricias hacían que me excitara por momentos y que mi boca se volviera más ávida sobre el sexo de Adolfo, que a decir por sus gemidos, lo estaba agradeciendo. Adolfo no soltaba mi cabeza mientras embestía cada vez con más fuerza en mi boca, apenas podía respirar, su verga llenaba toda mi boca y yo, cada vez más caliente, succionaba, lamía, absorbía con más ímpetu sobre ella. Jaime deslizo una mano entre mis piernas acariciándome lentamente el sexo, que a esas alturas ya se había convertido en un rió. Deslizó un dedo desde mi clítoris hasta mi culo y allí comenzó a masajear. Adivine por sus caricias lo que pretendía y sus actos no tardaron en darme la razón. Sentí como se desabrochaba el pantalón y como colocaba la punta de su sexo en mi esfínter. Con un movimiento rápido y certero lo introdujo en el. Sentí una punzada de dolor pero al instante sus movimientos hicieron que el dolor se mezclara con el placer. Adolfo jadeaba cada vez más rápido y más fuerte, me agarraba del pelo con más insistencia, hasta que note como se vino en mi boca exhalando un hondo suspiro. Soltó mi cabeza, relajándose sobre el sofá mientras Jaime continuaba sus embestidas a mi espalda. Apoye mis manos sobre las piernas de Adolfo intentando mantener el equilibrio, entonces este me agarro del pelo echo mi cabeza hacia atrás y levantando mi cara me miro a los ojos de nuevo, igual que había hecho en la calle y me dio un calido beso en la boca, sellando así de nuevo el pacto, se hecho hacia delante y me desabrocho la cremallera del vestido y el sujetador. Saco los tirantes y lo bajo hasta mi cintura. Es sujetador cayo al suelo, y mis pechos quedaron al descubierto. Adolfo los tomo entre sus manos y comenzó a masajearlos, pellizcando los pezones. De pronto Jaime paró y se salio de mi, intercambiando su puesto con Adolfo, que se coloco detrás de mi. “Ahora vas a sentir otra cosa que no es mi dedo” y sin apenas terminar la frase metió su verga en mi interior sin darme casi tiempo a reaccionar. Jaime por su parte se alejo un poco mirando la escena y acariciándose. Yo estaba a punto del orgasmo, iba a estallar de un momento a otro. Oleadas de placer nacían en mi vientre e iban a estallar en mi pecho. Me corrí entre gemidos bajo la atenta mirada de los dos hombres y me desplome sobre el sofá. Adolfo no se había corrido y cogiendome por debajo de los brazos me levanto y me quito el vestido que estaba enredado en mi cintura. Me cogio de la mano y me condujo hasta el dormitorio, hacia donde nos siguió Jaime. Allí ambos se quitaron la ropa. Yo esperaba sin saber cual era mi cometido. Adolfo se tumbo sobre la cama y me pidió que me colocara encima. Jaime me siguió y volvió a colocarse detrás de mi. Ya sabía lo que querían. Me coloque sobre Adolfo, cogiendo su verga y colocándola a la entrada de mi sexo, me deje caer un poco y aquella lanza penetro en mi. Acto seguido Jaime volvió a penetrarme por detrás. Ambos sincronizaron sus movimientos a la perfección haciendo que ambas pollas entraran y salieran de mi al unísono. Los jadeos de los tres se mezclaban en la habitación. Adolfo acariciaba mis pechos y Jaime comenzó a hacer lo mismo con mi clítoris. Descargas de placer recorrían todo mi cuerpo. Otro orgasmo estaba a punto de llegar. Adolfo apretó mis tetas con fuerza antes de correrse y Jaime acelero el movimiento de su mano haciendo que me corriera rápidamente y corriéndose el conmigo. Los tres aullamos de placer, respirando agitadamente, quedándonos casi inertes por unos momentos. Después Jaime se tumbo sobre la cama, haciendo que yo me tumbara entre ellos. Adolfo volvió a besarme con esa dulzura suya. “A partir de ahora vas a ser nuestro juguete” me dijo mientras ambos acariciaban mi cuerpo.