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miércoles, 3 de marzo de 2010

EL DESAYUNO


Aún era temprano. Entre en tu casa con la llave que me habías dado pocos días atrás. Te suponía dormido aún, así que cerré la puerta muy despacio y tras echar un rápido vistazo por la casa me dirigí a tu habitación. La persiana levantada dejaba entrar una luz tenue que se depositaba sobre ti como un ligero manto de nieve. Boca arriba, sobre las sabanas blancas, una sonrisa de placidez se dibujaba en tu rostro.

Me descalce y me quite la ropa antes de entrar en el dormitorio, me fui primero a la cocina, puse la cafetera a hacer café. Me gusta el olor a café recién hecho por las mañanas. Busque pan y puse la tostadora, lo prepare todo en una bandeja y me fui, desnuda, con el desayuno en mamo hacia tu dormitorio.


La fina sabana que te cubría dejaba intuir tu cuerpo atlético, bello, deseable. Deje la bandeja sobre la mesa y desde los pies de la cama retire la sabana que te cubría, Te moviste ligeramente, pero sin despertarte. Me coloque entre tus piernas a gatas y me deslice despacio sobre la cama acercando mi cara a tu sexo. Absorbí tu aroma, ese olor que me volvía loca. No pude resistirlo y sin darme casi cuenta mi lengua ya te lamía y mis manos acariciaban tus piernas. Te moviste........ creo que medio te despertaste, pero te dejaste hacer. Mire hacia arriba, tu cara, tus ojos seguían cerrados y sin dejar de mirar tu cara me introduje tu polla en la boca……… deliciosa, como siempre, disfrutaba golosa de tu cuerpo lamiendo, chupando, succionando. Note tu mano en mi cabeza, acariciando mi pelo. Te habías despertado. Te mire y sonreías…….. aun con los ojos cerrados. Apretaste mi cabeza contra ti, querías más y mas profundo Abrí la boca, la engullí entera, contiendo la arcada. Tus caderas se movían contra mi cara. Ya no era yo la que te comía, ahora eras tu el que follaba mi boca con movimientos preciosos, secos, rápidos. Yo apretaba los labios, movía la lengua. sabía que aquello te gustaba, mientras notaba como tu polla entraba una y otra vez y otra más hasta mi garganta. Estaba excitada, sentía la humedad entre mis piernas, pero no era mi turno…….. mi turno seria cuando tú lo decidieras, ahora solo importabais tu y tu placer. Te oía gemir, jadear, suspirar, tu respiración cada vez mas acelerada, tus movimientos también. La saliva resbalaba por la comisura de mis labios mientras toda tu polla seguía dentro de mi boca. Te mire a los ojos, me miraste, sabia que había llegado el momento. Aceleraste los movimientos de tu pelvis, arqueaste la espalda, tensaste todo tu cuerpo y note como chorros de leche tibia inundaban mi boca. cerré los ojos para saborearla, la trague. Volví a mirarte y te vi relajado, con una amplia sonrisa en los labios, Lamí con avidez el semen que se escapaba entre mis labios y lamí tu polla de nuevo para dejarla bien limpia. Me levante de la cama y fui a por la bandeja. Me senté en la cama y coloque la bandeja entre los dos. Te incorporaste y te sentaste tomando una taza de café que me ofreciste mientras decías....... ¿Quieres mas leche? Cogi la taza de entre tus manos y te dije......... si es tuya..... siempre. Entonces me cogiste por el cuello y me diste un profundo beso de buenos días.

domingo, 29 de noviembre de 2009

FIN DE SEMANA


- ¿Te apetece una copa tranquila antes de ir a dormir? – Me dijo mientras abría la puerta de su casa.
- Si, es una fantástica idea. Me quito las botas y tomamos esa copa – Le conteste mientras entrábamos en su casa.

Colgamos los abrigos en el perchero de la entrada y mientras él iba a la cocina yo me dirigí a la habitación que muy amablemente él me había dejado ocupar en su casa aquel fin de semana en el que yo había ido de visita. A pesar del viaje no me encontraba demasiado cansada, aunque no había parado en todo el día y por la noche habíamos salido a cenar con gente y a tomar unas copas. La velada había sido muy agradable y lo habíamos pasado muy bien todos.

- Me quito las botas y te echo una mano con esas copas – le dije desde el pasillo
- Mas valdría que te quitaras las bragas en vez de las botas –

Me eche a reír con una sonora carcajada mientras me asomaba por el marco de la puerta de la cocina.

- ¿Qué más daría? Llevo pantalones –

El me observo de arriba abajo

- ¿Qué problema hay en que te los quites también? La camiseta que llevas es bastante larga, te serviría de vestido y te quedaría muy bien solo con las botas –

Me volví a reír mientras iba hacia la habitación. Me senté en la cama y comencé a desabrocharme las preciosas botas de ante negro con tacón alto que llevaba puestas mientras pensaba en lo que él me había dicho. Me descalce y empecé a darme un suave masaje en los pies. La idea por lo menos era sugerente, excitante….. o al menos a mi me estaba excitando…… ¿Qué tenia que perder?....... Me puse de pie y me quite los leggins negros, las medias y la braquita, negra también, que llevaba. Me volví a poner las botas y me estire la camiseta que me llegaba casi a medio muslo. Tenía razón, me cubría bastante. Salí de la habitación y me fui hasta el salón donde el había llevado las bebidas y todo lo necesario para tomarnos esa copa antes de dormir. Le encontré sentado en un sillón de espaldas a la puerta así que me dirigí al que estaba situado frente a él. Entre ambos sillones una mesa de cristal sostenía las botellas, los vasos y los hielos. Cuando me vio aparecer con las piernas desnudas sonrió complacido sabiendo que había seguido su sugerencia. Me senté en el otro sillón con las piernas cerradas.

- ¿Qué vas a beber? –

- Whisqui con hielo –

Se levanto y me preparo la copa que me tendió una vez estuvo lista. Recosté la espalda en el sillón y cruce las piernas mientras daba un sorbo de aquella bebida que me bajaba abrasando la garganta.

- No cruces las piernas, ábrelas –

Le mire a través del vaso que despegue de mis labios, me enderece en el sillón, colocando la espalda recta e hice lo que me sugería.

- Un poco mas abiertas –

Lo hice y me volvió a mirar complacido. Empezamos una conversación sobre el día que había pasado, la cena, la gente con la que habíamos estado…….. pero él no apartaba la mirada de entre mis piernas y esa situación lejos de incomodarme me hacia sentir aún mas excitada. En el transcurso de la conversación él me pidió que me colocara el vaso entre las piernas. Al hacerlo sentí el frío y un escalofrío recorrió mi espina dorsal. “Pégalo bien a tu coño, aunque puede que pronto derritas los hielos de lo caliente que debes estar” Era evidente que esa situación me excitaba, pero oírlo de sus labios hizo que me ruborizara, al notarlo sonrió y me dijo “caliente y vergonzosa…… encantadora. Quizás no deberías enfriarte sino calentarte aún más. Me complacería mucho ver como te acaricias. Retira el vaso y tócate para mi, mírame mientras lo haces” La situación subía de tono y yo con ella….. Lleve una mano hacia mi mojado coñito y empecé a acariciarlo despacio mientras le miraba como me había dicho. Mis dedos recorrían los labios ya hinchados, frotaban el clítoris y se sumergían dentro de mí empapándose. Él miraba atento cada uno de mis movimientos mientras daba pequeños sorbos de su bebida, y de mi boca empezaban a escaparse susurros y gemidos. Mi excitación subía y con ello se aceleraban los movimientos de mi mano sobre mi clítoris.

- ¡¡PARA!! - Esta vez no fue una sugerencia, fue una orden en toda regla que hizo que me detuviera, mirándole, esperando su reacción. - Desnúdate y ponte de rodillas sobre el sillón, de espaldas, con las piernas abiertas - Sin pensarlo dos veces hice lo que me mandaba.

Empecé a sentir sobre mi espalda las caricias de cuero de un látigo que su mano manejaba. Recorría mis nalgas, mi espalda, mi entrepierna hasta que la caricia se volvió golpe sobre mi culo. Latigazos suaves que no hacían otra cosa más que aumentar mi excitación y que iban subiendo en intensidad mientras yo gemía al notarlos. “Puta caliente…… Perra viciosa…….” Me susurro al oído mientras su mano acariciaba mi coño palpitante y sus dedos entraban sin pudor en él haciéndome gozar como nunca. “¿Te quieres correr, zorra?” Agite la cabeza en un movimiento afirmativo “Correte para mi, puta….. Dame lo que es mío” Y acelero el movimiento de sus dedos dentro de mi coño hasta que sintió los espasmos del orgasmo en su mano. Caí rendida sobre el respaldo del sillón mientras él retiraba la mano y alejándose de mi, decía: “Si te portas bien, puede que este fin de semana te folle”

viernes, 23 de octubre de 2009

EN LA SILLA



“Desnúdate” me ordeno nada mas entrar en la habitación, apenas cerro la puerta tras de si. Sorprendida y un tanto vergonzosa, me gire hacia El, deje el bolso sobre una silla, junto a la gabardina y empecé a desabrocharme la camisa. El se movió por la habitación hasta llegar a un sillón, donde se sentó sin apartar la vista de mí. Me gire para quedarme frente a El y seguí quitándome la ropa hasta que no me quedo nada encima. “Acércate. A gatas”. Me recline sobre el suelo, a gatas como me había ordenado, y me acerque a El hasta que estuve entre sus piernas. No había mucho mas que decir, su sonrisa hablaba por si sola y el bulto de su pantalón lo delataba. Desabroche el cinturón, el botón y finalmente la cremallera. Abrí el pantalón y el bulto de su sexo se hizo más notable todavía. Comencé a acariciarle sobre la tela mientras El movía ligeramente las caderas y se recostaba cómodamente en el sillón dispuesto a disfrutar. Metí la mano y saque su polla, dura, grande, brillante…… seguí con la mano hasta que con un gesto sobre mi cabeza me indico que usara la boca. De rodillas, frente a Mi Señor, con las piernas separadas notaba como mi sexo se humedecía por momentos. Empecé a lamerle la polla desde la base hasta la punta, llenándola bien con mi saliva. Golosamente introduje la punta en mi boca y empecé a succionar suavemente sobre el glande. Podía oír los gemidos de Mi Señor por encima de mi cabeza y eso me ponía mas caliente aún. Poco a poco introduje toda la polla en mi boca y apretando con los labios comencé a subir y bajar por ella, notando como crecía aun más dentro de mi boca. Eleve la vista y vi la cara de éxtasis de Mi Señor. Eso me hizo empeñarme aun más en la tarea, comiéndole con más avidez, queriendo darle todo el placer del que fuera capaz. Mi Señor me sujeto del pelo y empezó a dirigir mi cabeza, a ratos presionaba mi cara contra su pelvis mientras toda su polla estaba dentro de mi boca y mi lengua jugaba con ella. “Me gusta que me la chupes putita mía, pero no puedo resistir la tentación de follarte la boca” me dijo entre profundos suspiros. Me gustaba que me usara, que me utilizara a su antojo para su placer que era el mío al fin y al cabo, pues yo cada vez estaba más excitada. Agarrada a sus caderas dejaba que el dirigiera mi cabeza mientras en cada embestida dentro de mi boca yo le rozaba sutilmente con los dientes, provocándole gemidos de placer. Creí que se iba a correr en mi boca, sin embargo no fue así. En un momento determinado separo mi cabeza, acaricio su polla y me dijo “Sepárate un poco” Sabia exactamente que debía hacer, así que gateando me separe de El, dándole la espalda y dejando a su vista mi coñito húmedo y mi culo, me pare a poca distancia de El y moví ligeramente las caderas hacia los lados, abriendo las piernas para que Mi Señor tuviera mejor vista. “Retrocede un par de pasos” lo hice y cuando apenas me había parado note como su pie empezaba a acariciarme entre las piernas juguetón, lo que me hizo soltar algún gemido de placer. Sentí como se levantaba y oí sus pasos acercándose a mí. De pronto su mano se coloco sobre mi sexo y así agarrada me llevo hasta una silla. “Siéntate” le obedecí como no podía ser de otro modo. Me ato las manos a la espalda, tras el respaldo y mis tobillos a cada pata de la silla y me vendo los ojos. Su mano regreso a mi coño, metió un dedo y me susurro al oído “Que buena perra, mojada y caliente” Sus palabras me produjeron una oleada de placer. Introdujo otro dedo y empezó a moverlos dentro de mí a la vez que me pellizcaba los pezones. “No puedes correrte hasta que yo te lo ordene y por el momento no tengo ninguna intención de hacerlo” Saco los dedos y empezó a acariciarme el clítoris mientras me lamía los pezones. Mi respiración se aceleraba, mis jadeos eran cada vez más altos y seguidos, pero tenia que aguantar. Me mordía los labios intentado retrasar todo lo posible el momento de orgasmo mientras el deseo de que Mi Señor me poseyera se hacia cada vez mas grande.

“¿Qué desea mi putita?” “Que Mi Señor me folle” logre decir entre gemidos mientras su mano no vacilaba entre mis piernas “Mmmmmm no esta mal, pero tengo otros planes para ti antes” Sus manos desaparecieron de mi cuerpo y sentí como se alejaba, eso me dio un momento de respiro. No podía ver lo que hacia, pero sabia que nada malo me pasaría con él. De repente algo frió rozo mi coño y eso me hizo retroceder las caderas hacia atrás. Algo de metal me acariciaba, algo que dejaba un rastro pringoso, de lubricante supuse. El vibrador se introdujo en mí poco a poco y una vez todo dentro Mi Señor lo hizo funcionar. De nuevo olas de placer recorrían mi cuerpo, de nuevo los esfuerzos por no correrme volvieron a mí. Sentí como me desataba los tobillos y me juntaba las piernas atándolas de nuevo por los muslos. El vibrador hacia su trabajo en mí. Cada vez mas excitada, cada vez con menos resistencia. Me desato las manos y me puso de pie, me quito la venda de los ojos y me beso en la boca mientras acariciaba mis pechos. Tomo asiento en la silla y me coloco sobre sus piernas. Mientras el vibrador no paraba de moverse dentro de mi coño el comenzó a acariciarme el culo para acto seguido darme unas cuantas palmadas que fueron ganando intensidad poco a poco. Intercalaba caricia con azotes y yo no podía aguantar mucho más. “Mi Señor, deseo que me folle” no podía aguantar mas……. “¿Qué dices mi sumisa?” “Por favor Mi Señor folleme” “¿tantas ganas tienes?” “Mi Señor deseo sentirle dentro de mi, sentir su polla dentro, llenándome por completo” Aun siguieron algunos azotes mas y mas suplicas por mi parte.

Tras los azotes me desato las piernas y me extrajo el vibrador “Te quiero a cuatro patas sobre la cama” No tarde en obedecer y me subí a la cama tomando la postura que el me había indicado. De reojo veía como el se subía detrás de mi y se colocaba entre mis piernas de rodillas. Coló una de sus manos por delante y empezó a masajearme el clítoris. No puede evitar sollozar antes sus caricias, volviendo a los esfuerzos por no correrme. Coloco su polla a la entrada de mi coño y poco a poco la fue metiendo, despacio, dejándome que la sintiera dentro, hasta el final y una vez dentro empezó a moverse con movimientos acompasados, suaves, lentos, que iban creciendo en intensidad por momentos. Yo no aguantaba mas “Mi Señor, quiero correrme” “Mmmmm putita impaciente, espera un poco aun” Temía no poder seguir controlándome. El me follaba cada vez mas rápido y con mas fuerza, yo jadeaba cada vez mas deprisa “Mi Señor……. Por favor…….. déjeme correrme” “Esta bien, puta, correte para mi” oír esa frase fue como un resorte en mi cabeza. Acto seguido comencé a notar los espasmos del orgasmo……. De un orgasmo fantástico que Mi Señor me estaba proporcionando. Los músculos de mi vagina se contraían en torno a la polla de Mi Señor. Estaba exhausta, agotada, henchida de placer, Sin embargo El no había acabado aun y seguía follandome, yo sabia que podría tener otro orgasmo enseguida de seguir así y así fue…… justo cuando volvía a pedirle permiso y el me lo concedió note como se corría dentro de mi, llenándome de su néctar a la vez que yo volvía a tener otro fantástico orgasmo. Agotada me deje caer sobre la cama, Mi Señor se dejo caer sobre mi y me susurro al oído “Aun no has acabado” Girándose se quedo a mi lado, boca arriba, yo me incorpore y fui directa a su polla, a limpiársela con mis labios, con mis saliva, hasta que quede sin restos de ninguna clase “Muy bien mi niña., lo has hecho muy bien” y dándome un tierno abrazo me recostó junto a El para besarme en la boca.

martes, 24 de marzo de 2009

PORQUE......


Porque me atas a ti, porque me haces tuya sin saberlo, porque ya no imagino mi cuerpo sin tus lazos ni mi corazón sin tus ligaduras. Porque mis manos no desean mas caricias que tus cadenas, porque mis ojos lloran cuando tu estas lejos........


Con todo mi cariño, ella sabe para quien......

martes, 25 de noviembre de 2008

RESTOS DE UNA VIDA


Recuerdos acumulados por todas partes, apilados en cajas de zapatos, prendidos en las paredes, en los cristales de las ventanas, esparcidos por el suelo. Espejos que ya no reflejan vida, recortes de revistas antiguas. Vidas de otros que él quiso vivir.

Hace mucho que nadie le visita ya, tanto que ya ni se acuerda, pero a él no le importa. Se olvido de hablar, de sonreír, de mirar más allá de sus fotografías, única conexión con la realidad que él ha sabido convertir en sueño.

Su vieja cámara, olvidada, reposa en un rincón cualquiera. Carretes y carretes agonizan esparcidos entre el caos.

Por el rotor cristal de la ventana se cuela el aire hiriente de la calle, pero él ya no tiene frío, hace tiempo que dejo de sentir. Su cetrino rostro, con los ojos desorbitados, la maraña de escaso cabello que aún conserva y se le escurre por las sienes, su mente enferma de recuerdas, anclada en cada uno de sus fotos, en cada porción de vida que retrataba sin vivirla.

Sentado con la cabeza entre las manos divaga entre sus neblinas, antiguas como todo lo que le rodea. La tristeza y la desesperación arquean sus hombros, le hunden el cuello, le aplastan el alma.

Medio siglo de existencia reducido a papel fotográfico, disuelto en líquido revelador.

Sobre la mesa, entre sus codos, el pedazo de cristal que le falta a la ventana, sus ojos saltones fijos en él. En los escasos momentos de lucidez desea usarlo, seccionar de un corte preciso y rápido sus muñecas, girar sobre si mismo con los brazos en cruz y bañar de sangre todas las estampas que le rodean, con la cabeza mirando a un cielo que nunca le acogerá.

En un fugaz instante de lucidez se derrama gota a gota sobre su infancia, tiñendo de rojo lo que en otro tiempo pudo ser una vida
.

lunes, 5 de mayo de 2008


LA CENA (Parte II)

Mi Amo me había dicho que esta noche cenaríamos en un lujoso restaurante. Sus instrucciones habían sido claras y precisas. Vestido negro ceñido y con un generoso escote a pico, medias negras también hasta el muslo, nada de ropa interior, pelo recogido en un moño italiano, zapatos negros de tacón alto y el collar, Su collar. “Maquillate de forma natural” me había dicho “no quiero que parezcas una puta, solo quiero que seas mi Mi puta”

Aproveche la tarde para prepararme. Me depile cuidadosamente, para estar como a él le gustaba, me di un relajante baño y un par de horas antes de la cita, comencé a arreglarme sin prisa, disfrutando de ello y sintiéndome excitada sabiendo que estaba cumpliendo sus ordenes.

Me maquille según sus indicaciones, un tono natural para el rostros, los parpados en un suave beige, un toque de rimel y los labios en un marrón claro, nada de colorete, me dije, quizás sea demasiado llamativo.

Elegí para la ocasión un vestido negro, un tanto ceñido, sin mangas, con un generoso escote a pico, como El me había indicado, un corte bajo el pecho y falda a capa justo por debajo de la rodilla, de un tejido vaporoso y muy favorecedor. Las medias de seda negra, con una ancha liga de encaje. Me gustaba el tacto de las medias sobre mi piernas era tan……….. sexy. Los zapatos eran unos sencillos pero elegantes zapatos de salón negros, con un tacón mas que generoso. Complete el atuendo con Su collar, y sentí una enorme satisfacción al ceñírmele al cuello.

Aproximadamente media hora antes yo ya estaba dispuesta. No quería hacer esperar a mi Señor. A la hora convenida unos golpes en la puerta anunciaron su llegada. Abrí, pasó y me escruto detenidamente con su mirada. Esperé ansiosa su veredicto. “Perfecta” me dijo y sonriendo, salí seguida por El.

El restaurante era de un gusto exquisito, jamás había estado en un lugar como aquel. A pesar de estar lleno de gente apenas se oía el murmullo de las palabras y el sonido de los cubiertos en los platos.

El maitre nos condujo a mi Señor y a mi a una mesa algo apartada del resto y nos entrego la carta. Mi Señor decidió mi cena, una cena exquisita, por supuesto, que yo saboree en cada bocado. Un poco antes de los postres, mi Amo deposito sobre la mesa un teléfono móvil que me entrego. Sabia que aquello era el comienzo de una orden, de un deseo por su parte, asi que le mire esperando su explicación.

- Quiero que vayas al baño de señoras, te cierres en un baño y te masturbes para mí – me dijo

Solo oír sus palabras hicieron que empezara a excitarme, aunque no entendía para que necesitaba el móvil.

-. Lo que vas a hacer es lo siguiente: Cuando llegues al baño vas a llamarme por teléfono, yo te daré indicaciones de lo que tienes que hacer y como. En un momento determinado yo iré al baño de caballeros que esta contiguo al de señoras, apagaras el móvil y quiero oírte gemir. Quiero oír como te corres desde el baño de caballeros.

Sus palabras hicieron que me sonrojara. Me iba a escuchar El y todo el restaurante, pero yo solo podía obedecer, así que cogí el móvil, me levante de mi silla y me dirigí al baño de señoras. Me cerré, como el me habia indicado en un la primera cabina y le llame.

- ¿Ya estas? –
- Si mi Señor – conteste
- Bien, quiero que te sientes en la taza, con el vestido levantado y las piernas bien abiertas. Solo quiero que me contestes con un si, cuando vayas cumpliendo mis indicaciones ¿entendido? -
- Si, mi Señor –
- Hazlo – me respondió
- Si -
- Ahora comienza a acariciarte el sexo, con la yema de los dedos, suavemente hasta que vayas sintiéndote húmeda
- Si

Durante unos minutos deje de oir Su voz, me estaba dando tiempo a que me excitara, aunque debo reconocer que seguir sus indicaciones y oir su voz ya eran motivo suficiente para ello

- ¿Estas mojada, mi perra?
- Si –
- Muy bien, así me gusta. Ahora introduce un dedo en tu coño empapado, el dedo corazón, y súbele después hasta tu clítoris y acaríciate, dejándome oír como gimes –
- Si –

Seguí sus instrucciones al pie de la letra y comencé a gemir a través del teléfono.

- Muy bien, mi puta, parece que te gusta. Ahora deja esas caricias y mete dos dedos en tu coño.
- Si –
- Muévelos bien, quiero que te corras pronto.

Cumpliendo sus deseos comencé a mover los dedos en mi interior, jadeando cada vez mas fuerte y mas deprisa. Sentí que alguien entraba en el baño y por un momento intente ahogar mis gemidos, pero la voz de mi Amo me lo impidió

- No dejes de jadear bajo ningún concepto, perra -
- Si – fue toda mi contestación

Continué como el me ordenaba, al borde del orgasmo ya.

- Muy bien, ahora apaga el móvil, estoy en el otro lado. Quiero oír como te corres, si lo haces bien, esta noche obtendrás un buen premio.

Comencé a mover mis dedos más deprisa aún, entrando y saliendo, gimiendo y gritando como una loca. No sabía si El me escuchaba o no, pero yo debía esforzarme. Sentí voces fuera, en el lavabo, pero eso no debía importarme, solo debía importarme mi Amo. Empecé a notar como me corría, como mi humedad resbalaba por mi mano, y aumente los gritos para satisfacción de mi Señor, que esperaba me estuviera oyendo al otro lado. Me corrí y me quede extasiada, sentada en la taza, con las piernas abiertas, como El me había mandado. Sonó el móvil y conteste.

- Muy bien, mi perra, lo has hecho muy bien. Ahora recomponte un poco y sal del baño como si nada hubiera pasado. Te espero en la mesa.

Hice lo que me mandó, y caminando con gesto orgulloso y contenta de haber satisfecho a mi Señor, me encamine a la mesa donde El me esperaba.

miércoles, 23 de abril de 2008

MI AMO


Un ligero aliento sobre mi cuerpo me hace salir de mi placentero sueño……… abro los ojos pero no veo nada, tan solo la tela que me los cubre y que deja traspasar a duras penas algunos haces de luz…… Intento quitármela, pero mis manos están atadas a la cama. Muevo las piernas y estas también lo están. Mi respiración se agita, en mi cuerpo se mezclan sensaciones a medio camino entre el miedo y el placer………… Noto de nuevo el aliento en mi piel. Me quedo quieta, Intento adivinar que pasa, pero no me atrevo a hablar, a preguntar. Permanezco a la expectativa, agudizando los sentidos que quedan a mi disposición. Escucho una respiración pausada a mi lado, un ligero movimiento y de pronto el tacto de algo muy frio sobre mi piel, entre mis pechos. Lleno los pulmones de aire y esto hace que mis pechos se eleven encontrándose con el tacto húmedo de una lengua…………. Es mi Amo……….. Reconocería su tacto entre mil, sus caricias entre un millón. Sonrío, relajada y feliz………….. Excitada, notando como mi sexo se humedece……… Susurro: Mi Amo……….. y dejo caer el final de las palabras en una suave cadencia casi ahogada por un gemido de placer. De pronto percibo la desnudez de mi cuerpo, inmovilizado por mi Amo y dispuesto para él, entregándosele. Como buena sumisa estoy a su entera disposición, disfrutando con ello. Me excita complacer a mi Amo, someterme a su voluntad. Sus sabias manos recorren mi cuerpo, acariciándolo, haciendo que se me erice la piel y que mi excitación aumente. Siento sus besos en mis pechos, sus labios en mis pezones y la reacción de estos en la boca de mi Amo. Noto una mano avanzando sin pudor entre mis piernas, un dedo sin vergüenza que se cuela en mi interior. De mi garganta brotan gemidos, ronroneos de placer. El dedo indaga dulcemente en mi interior, empapándose en mis fluidos. El mismo dedo que se me ofrece en la boca. Disfruto con su sabor, con el sabor que mi Amo me ofrece………… mi sabor. Puedo intuir la excitación de mi Amo. No puedo verla, no puedo tocarla y eso me desespera, pero puedo intuirla. Mi Amo lo ha querido así……… yo solo obedezco complaciente.
Noto el peso de su cuerpo sobre el mío………. Imagino lo que va a pasar. Mi Amo ha decidido que es hora de que cobre mi recompensa. Comienzo a notar la polla de mi Amo en mi interior, deslizándose segura en mi empapado coñito. Noto su respiración muy cerca de mi oído, sus jadeos, sus mordiscos en mi oreja. Deseo tocarle, acaríciale, apretar mis piernas en torno a él………… pero no puedo, estoy inmovilizada. Y mientras, siento sus embestidas dentro de mí, haciéndome gozar. Nuestros jadeos aumentan el ritmo y se acompasan. Mi Amo me va a conducir al séptimo cielo. Noto como se derrama dentro de mi, como su cuerpo se estremece sobre el mío. No tengo el permiso de mi Amo para correrme………… aguanto, aprieto los dientes con fuerza, hasta que la voz de mi Amo susurra en mi oído: “Adelante mi sumisa, córrete y disfruta………………….”

EL BAÑO



Baje al baño de la planta baja, casi sótano, a fumarme un cigarro. Me sentía como en mi adolescencia, cuando me escondía en los baños del instituto a fumar. Ahora lo hacia en los del trabajo.

Descendí por las escaleras recordando la conversación que acabábamos de tener. Entre en el baño, traspase una de las puertas y cerrando con el cerrojo, apoye la espalda contra la pared y encendí el cigarro. Exhale tranquilamente el humo y lo deje escapar entre mis labios siguiéndolo con la mirada, mientras volvía a recordar lo que acabábamos de hablar. No había sido una gran conversación, la verdad, pero había sido contigo y eso me excitaba sobre manera. Todo lo que tenia que ver contigo hacia que mi cuerpo vibrara de una manera desconocida hasta entonces para mi. Recordaba algunas de tus frases y mientras sonreía, notaba los escalofríos recorriendo mi espalda.

Metí la mano por mi pantalón y la colé entre mi braga tocando mi sexo. ¡¡Uf!! Estaba empapada. Como a ti te gusta, pensé, y eso me excito aún más. La saque y ayudada por la otra mano que aun sostenía el cigarro, desabroche el botón del pantalón y baje la cremallera, para dejar mas libertad a mis movimientos. La introduje de nuevo, hasta mi sexo, hecho agua solo con tu recuerdo. Metí apenas las yemas de los dedos índice y corazón en mi coño y cogí parte de su humedad para subirla a mi clítoris y comencé a acariciarle suavemente, como a ti te gustaba, como tu me lo habías ordenado hacer muchas veces. Tire el cigarro, ahora se había convertido en algo secundario, y me dedique a concentrarme en las sensaciones que aquellas caricias me producían.

¡¡Dios!! ¡¡Como te echaba de menos en esos momentos!! Como echaba de menos tu voz ordenándome lo que debía hacer, tus ojos escrutando atentamente cada uno de mis movimientos, tu respiración agitada junto a la mía, tu presencia para sentirme y obedecerte.

Abandone las caricias de mi clítoris, intentando retrasar un poco el orgasmo y me introduje dos dedos en el coño. Eso me hizo sentir llena, pero no tan llena como si hubiera sido tu polla, esa que ahora pensaba y deseaba como una niña caprichosa desea su juguete, su premio. Esa que tanto hacia que la deseara y que solo me dejabas disfrutar cuando considerabas que lo merecía. Cada vez mas mojada y caliente, mis dedos entraban y salían de mi coño intentando imitar las embestidas secas y rápidas con que tu polla me deleitaba a veces. El orgasmo estaba a punto de llegar. Ahogue como pude los gemidos y acelere el ritmo de mi mano mientras con la otra empecé a acariciarme el clítoris. Apreté los dientes y con tu imagen en mi cabeza me corrí. Apoye la cabeza en la pared y respire hondo cerrando los ojos e intentando relajar poco a poco la respiración. Me coloque la ropa, baja la tapa de la taza, me senté sobre ella y encendí otro cigarro.

Otra vez como en mi adolescencia, escondida en el baño para fumar, solo que por aquella época mi Señor no me acompañaba en mis placeres.