miércoles, 11 de noviembre de 2009

ELLA, Que todo lo tuvo



"Jamás había derramado una lágrima. Ni siquiera aquel dolor sordo logró el pseudomilagro de romperla. Era como si su río interior hubiera nacido seco. Vivía una aridez desértica, de tierra cuarteada: una desolacion milenaria.

A partir de aque día, de sus dedos no volvióp a nacer ninguna sílaba: muertos los sueños, muerta la palabra. Vivía embalsamada en su dolor, sonámbula despierta, pisoteando residuos de sueños desaparecidos que ya jamás volvería a tener. Culpandose hasta decapitarse el alma.

Sentia el peso de una nada omnipresente, esa levedad de muerte den vida convertida en un amasijo de huesos y musculos podridos, indeferentes a cualquier orden, que la arrastraban sin piedad al agujero negro sin permitirle siquiera oler su propia descomposición. Todos sus sentidos quedaban suspendidos en la vaguedad de su absoluto desconcierto. ¿Por qué a ella? ¿Por qué?"


Fragmento del libro "Ella, que todo lo tuvo"
de Angela Becerra

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